Presuntas diferencias

“Hallada muerta una mujer…”

“Aparece muerta una mujer…”

“Detienen al hombre acusado de la muerte de su pareja…”

“Detenido el presunto autor del asesinato…”

“Hallado el cuerpo quemado de una mujer…”

Por fin ha aparecido en la prensa un titular que refleja la realidad: “Detenido por matar a puñaladas a su ex pareja en Fuenlabrada”. Un titular que no oculta los hechos, un titular que demuestra que la gente no aparece o es hallada muerta. Un titular que no maquilla un asesinato; que no se es autor de un asesinato, que se asesina. Que es más fácil de entender, y además ocupa menos espacio, algo que en un periódico nunca viene mal. Y por fin, tras más de 100 mujeres asesinadas durante el 2014 en el Estado y tras uno de los veranos con más asesinatos fruto de la violencia de género que se recuerda, hoy ha aparecido un titular que llamaba a las cosas por su nombre. “Detenido por matar a puñaladas a su ex pareja”.

Y cuando por fin aparece un titular que refleja la realidad de una forma más o menos aproximada, zas. Resulta que el asesinado es él y la asesina es ella. Toda la vida minimizando la violencia de género, suavizando los asesinatos, camuflándolos y desestructurándolos, sacándolos de contexto y hablando de muertes. Y solo, solo, cuando es la mujer la que mata, aparece un titular medianamente preciso y acertado.

Cuando un año de estos otra mujer mate a su pareja, volveremos a ver otro titular de este tipo. Mientras tanto, las mujeres seguirán siendo halladas muertas a manos de los presuntos autores de esas muertes.

La primera es la imagen del asesinato cometido por una mujer, el resto, asesinatos cometidos por el hombre. ¿Veis diferencias?

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Refugiados y racismo

La xenofobia y el racismo se nutren de muchos factores, y uno de ellos es, sin duda, los momentos de inestabilidad derivados de las crisis cíclicas. Cuando las diferencias entre clase dominante y clase dominada se agudizan y la brecha se extiende, es necesario buscar un enemigo en el que se focalicen todos los males y toda la rabia. Así ha sido siempre. Y como así ha sido siempre, no me puedo ni me quiero fiar. Ya empiezan a verse circulando por las redes sociales esas imágenes hechas con paint que aseguran que los refugiados van a recibir casa, trabajo y no sé cuántos euros. Y no sé cuántos euros más si además tienen hijos menores. Casa, trabajo y no sé cuántas mierdas más; unos datos que no sé muy bien de dónde salen. La cosa es que esta mierda de imágenes hechas con paint suelen ir acompañadas de mensajes como “miles de españoles sin trabajo y sin dinero y ellos, por ser refugiados, van a recibir casa, dinero y trabajo”. Y un coche, y un chalé en Torrevieja, que si cuela, cuela. Y ahí es donde empiezan a crecer los monstruos.

Porque la jugada ha sido maestra, hay que reconocerlo. Las potencias occidentales han propiciado, secundado y apoyado guerras y bombardeos en esos países. Y tras los más que evidentes beneficios que supone la venta de armamento, tras los más que evidentes beneficios que vienen tras el expolio de los recursos naturales de esos países, vienen las miles y miles de personas que huyen de la barbarie, de las bombas y de la muerte. Algo que era lógico que llegaría a suceder. Todo forma parte de la jugada.

El lavado de cara es el siguiente movimiento. Toca dar la bienvenida a los refugiados a la ansiada Europa, llena de oportunidades, cuna de la democracia. Y tras la foto, tras el selfie de Merkel con los refugiados, tras la pantomima mediática con el hombre pateado por la reportera en Hungría, tras el millón de euros donado por el Real Madrid y tras el maquillaje de Merkel y Hollande diciendo que tenemos que ser solidarios con loDibujode23s refugiados, llega la normalidad. Y como ya hemos dicho, no podemos fiarnos. Sigue la jugada.

Aparecen los primeros titulares: “los refugiados sirios ya trabajan en Alemania por un euro la hora”. Trabajos precarios, sueldos ínfimos, mano de obra barata a rebosar. Son miles de personas que vienen sin nada y que van a aceptar cualquier trabajo. La casa, el empleo digno, el dinero, el coche y el chalé en Torrevieja aún no han llegado. Pero la mierda de imágenes hechas con paint siguen aumentando. Y con ellas, las movilizaciones de partidos como Pegida en Alemania, el cierre de fronteras en Europa, porque nos vienen a invadir, nos quitan el trabajo y encima se llevan una vivienda gratis. Racismo latente.

Y mientras la clase trabajadora de los países imperialistas tiene un nuevo enemigo, la clase dominante cada vez es más rica y sigue estando protegida. Beneficios de una guerra provocada, reparto de recursos naturales, imagen positiva que da la bienvenida a refugiados y más mano de obra de la que aprovecharse. Y como no me fío, de esta gente no me extrañaría que metiese en Europa a ‘más refugiados de lo normal’ -entiéndase a qué me refiero- para, de aquí a unos años, contar el cuento de que no hay trabajo porque hay demasiados inmigrantes. Jugada maestra.

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Menos tauromaquia y menos clasismo

Se estima que más de 10.000 toros mueren al año en el Estado a causa de lo que algunos llaman festejos taurinos. Más de 10.000. Lo decimos de otra forma, 27 al día. Lo decimos de otra forma, un canteo, vaya. La asquerosidad de este tipo de eventos, creo que nadie de quienes están a nuestro lado se la cuestiona. De la misma forma que nadie se cuestiona por qué razón toda la presión mediática y los partidos animalistas se centran en Tordesillas. O por qué los famosillos de turno rompen una lanza por el Toro de la Vega o se ofrecen a actuar gratis en este pueblo vallisoletano a cambio de que este mal llamado festejo cese de una vez.

Estos medios de comunicación que se indignan con Tordesillas acuden también a otros festejos que nacen de la tauromaquia. Pero no para criticar y sepultar a toda una localidad, sino para retransmitir en directo los encierros previos a la corrida. Estos famosillos de turno incluso actúan en esas fiestas (y no de manera gratuita), a pesar de que un rato antes hayan muerto varios toros en el ruedo. Porque en Pamplona, durante una semana, mueren 42 toros. Porque en la Feria de Málaga son toreados otros tantos. Y porque en Las Ventas de Madrid, los pijazos de la ciudad acuden a ver cómo José Tomás pone banderillas, lancea y estoca al pobre animal. Y porque en cada jodida ciudad del Estado hay una plaza de toros.

Sin embargo, a nadie se le ocurre decir que en Pamplona, Málaga y Madrid tienen que abrir bibliotecas. A nadie se le ocurre decir que en Pamplona, Málaga y Madrid sueltan un libro por la calle y la gente corre asustada y temerosa. A nadie se le ocurre decir que para estudiar la Edad Media lo mejor es ir a estas ciudades. A nadie se le ocurre decir que hay que hacer boicot al chorizo de Pamplona, a los dulces malagueños o al cocido de Madrid. A nadie se le ocurre llamar paleta, cateta, garrula, iletrada o palurda a la gente de estas ciudades. Pero lo cierto es que en estas localidades mueren más toros que en Tordesillas. Y de la misma manera asquerosa, recalco.

Lo fácil es insultar a un pueblo y a la gente del campo desde la supuesta superioridad de la ciudad. Desde las oficinas, desde las universidades, sin tener las manos llenas de callos por el trabajo de la tierra y esa tez morena que solo los campesinos tienen. Esta es la definición de paleto: “[Persona] ordinaria e ignorante que vive en el campo o procede de un pueblo pequeño”. No se me ocurre ahora mismo un término que sea más clasista.

Así que eso, los paletos, los catetos, los garrulos, los ignorantes y los iletrados son ellos, no nosotros, pese a que en nuestras ciudades mueran decenas de toros cada año. El año que viene más y mejor. No sin antes haberos emborrachado en San Fermines, en la Feria de Málaga o en las fiestas de La Paloma.

Que le jodan al torneo del Toro de la Vega y a vuestro clasismo rancio.

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Niños muertos

Se llamaba Alí Dawabsha. Murió el pasado uno de agosto carbonizado, con algo más de un año de vida. Era palestino. Varios colonos israelís quemaron su casa en la localidad de Duma, en Cisjordania. Alí murió abrasado por las llamas. El supuesto colono autor del incendio, ha sido condenado a seis meses de arresto domiciliario. La foto de su cuerpo era la de un pequeño bulto envuelto por la bandera de su país. No ha salido en todos los medios constantemente. Ser niño y morir en Palestina es lo normal.

Eran cuatro menores de Gaza, de la familia Bakr. Murieron el verano pasado en la playa de la franja, cuando jugaban al fútbol en la arena y un avión israelí decidió bombardearles con varios obuses “al ser confundidos” con terroristas. Tenían entre nueve y once años. La foto mostraba la atroz imagen de un niño, boca abajo en la arena, con la mitad de su cuerpo destrozado por los proyectiles. No salió de forma constante en todos los medios de comunicación. Ser niño y morir en Palestina es lo normal.

Eran diez niños. Todos menores y afganos. Murieron el pasado abril de 2013, cuando un avión de la OTAN bombardeó una pequeña aldea rural. La foto mostraba varios cuerpos de niños y niñas, tumbados, con los ojos cerrados, como en mitad del sueño. No salió durante días en los medios de comunicación. Ser niño y morir en Afganistán, también es lo normal.

Centenares de niños, iraquíes y sirios, han sido decapitados en decenas de localidades de ambos países por el Estado Islámico. Por ser cristianos. Estos tampoco han ocupado las portadas de los periódicos y los titulares de los telediarios. Porque ser niño y morir en Siria y en Iraq también es lo normal.

Aylan, niño kurdo/sirio. También era menor de edad. Apareció ahogado en una playa del Egeo. Huía de la guerra y de los monstruos que Occidente y la OTAN han creado en Oriente. Este pobre niño ha ocupado portadas, artículos y telediarios. Porque morir al otro lado del Mediterráneo no es lo normal. Por eso todos los gobiernos occidentales han tenido que fingir espanto, lástima y horror. Por eso se ven obligados a acoger a miles de niños como Alí, como los de la familia Bakr o como Aylan, con los que, además, tapar y disimular sus vergüenzas.

Por eso, estos gobiernos siguen y seguirán vendiendo armas a Estado Islámico, siguen y seguirán bombardeando estas regiones. Siguen y seguirán vendiendo infraestructura militar y apoyando a Israel. Siguen y seguirán vallando fronteras. Y seguirán muriendo niños y más niños, niños y niñas como Aylan. Pero lejos, no en nuestras costas. Porque ser niño y morir en Palestina, Siria, Iraq y Afganistán sigue siendo lo normal.

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Fachada

Titulares en periódicos que afirman que Merkel presiona a los socios de la UE para que acepten acoger refugiadosOtros que plasman las declaraciones del primer ministro británico, David Cameron, poniendo a España como ejemplo de actuación en las crisis migratorias. Y va Rajoy y se lo cree. Y van los mismos medios de comunicación y dan bola a la frase de Mariano: “España será solidaria con los refugiados, como siempre lo ha sido en estas situaciones”. Y suena un pim pam, y no es Carmona haciendo propuestas. Son los tiros de las escopetas de la Guardia Civil en Melilla.

Porque resulta que Europa, por fin, ha abierto los ojos, ha dejado de ser impasible ante esta crisis migratoria y ha decidido tomar partido. Tenemos portadas,ssfwdfweq como esta de la derecha, que lo plasman claramente. Joder, sale un niño refugiado sonriente con una bandera de la Unión Europa. Porque, ya era hora, hemos abierto nuestros corazoncitos occidentales.

Los telediarios nos cuentan que se han disparado las donaciones a ONGs que operan y ayudan en el Mediterráneo, Alemania y Francia están presionando para que todos los países acepten acoger refugiados y los mandatarios europeos se van a reunir -de urgencia- el próximo 14 de septiembre. El 14 de septiembre, ojo. Se nota que es el temita es una urgencia.

Pues no. Europa no ha abierto su corazón, Europa no ha comenzado a tomar partido. Europa lo que ha hecho, y está haciendo, es poner una lavadora, barrer la mierda, fregar a mano y en caliente, pintar de blanco una pared que se ha manchado de sangre porque los muertos ya no mueren a miles de kilómetros por una bomba. Ahora mueren en nuestras playas. Por eso, el proyecto europeo necesita limpiar, barrer, fregar y pintar. Pintar la fachada, porque todo es pura apariencia y puro camuflaje.

A ver si dejamos de pensar de una vez que Europa y Occidente han dejado de ser impasibles. A ver si dejamos de pensar que de una vez han tomado cartas en el asunto. A ver si dejamos de alegrarnos porque por fin han dejado de ser indiferentes y van a intervenir.

Porque precisamente eso, intervenir, es lo que llevan haciendo desde hace ya muchos, muchos años. Si no, no habría ni guerra, ni monstruos islamistas, ni un éxodo de miles de personas.

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Más causas, y menos consecuencias

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La fotografía de un pobre niño ahogado en una playa del Egeo ha dado la vuelta al mundo en prácticamente 24 horas. Yo paso de poner la terrible imagen. Además, ya lo han hecho absolutamente todos los periódicos. Y en portada. Bien grandecita. Incluso a color, que llama más la atención y hace que de golpe empecemos a sentir lástima por todos estos refugiados. Refugiados que, hasta hace unas semanas, no sabíamos ni que existían.

Porque los periódicos y los medios que hoy -parece que- se escandalizan, son los que han conseguido que no sepamos una mierda de lo que ha ocurrido durante estos últimos años en lugares como Libia, Siria o Kobane, ciudad de la que, por cierto, era el pobre chaval que hoy inunda nuestras conciencias. Ciudad asolada por las tropas del Estado Islámico, defendida con uñas y dientes por las milicias kurdas. Ciudad en la que han muerto miles de niños como este. Pero no lo han hecho en una de nuestras playas. Esos no importan.

Y son estos medios los que se encargan de tratar el éxodo masivo de refugiados como un hecho aislado, completamente desestructurado. Especialistas en mostrar las consecuencias sin hablar de las causas. Especialistas en explicar con pelos y señales todo lo que ocurre en el gran y largo viaje de esta pobre gente, sin contarnos todo lo que provocó dicho viaje. Especialistas en reducir todo al término guerra, no vaya a ser que nos acordemos que hace escasos años, estos mismos medios apoyaban la intervención militar de la OTAN y occidente en esos países. Especialistas en colgar los comentarios de aquellos políticos que, o bien secundaron, o bien bombardearon estas regiones y que ahora se indignan con esta instantánea. Especialistas en humanizar, ahora, a estos niños, que cuando morían por los obuses que lanzaban los aviones del Atlántico Norte sobre una aldea afgana, solo eran “víctimas que habían muerto por error”. Especialistas en mostrarnos la última imagen de un pobre niño de tres años, arrebatándole su último derecho a la intimidad y a la dignidad. Especialistas en tratar la información como mercancía. Porque esta fotografía no se ha puesto para criticar una realidad, se ha puesto porque vende. Denunciar algo es explicarlo, ponerlo en contexto, recorrerlo históricamente, señalar sus causas, atacar a los culpables. Esta imagen, puesta para ganar visitas, en unas semanas se habrá olvidado.

Anda, y que os jodan. Menos fotos de niños muertos, más fotos de los responsables de estas muertes.

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