Menos tauromaquia y menos clasismo

Se estima que más de 10.000 toros mueren al año en el Estado a causa de lo que algunos llaman festejos taurinos. Más de 10.000. Lo decimos de otra forma, 27 al día. Lo decimos de otra forma, un canteo, vaya. La asquerosidad de este tipo de eventos, creo que nadie de quienes están a nuestro lado se la cuestiona. De la misma forma que nadie se cuestiona por qué razón toda la presión mediática y los partidos animalistas se centran en Tordesillas. O por qué los famosillos de turno rompen una lanza por el Toro de la Vega o se ofrecen a actuar gratis en este pueblo vallisoletano a cambio de que este mal llamado festejo cese de una vez.

Estos medios de comunicación que se indignan con Tordesillas acuden también a otros festejos que nacen de la tauromaquia. Pero no para criticar y sepultar a toda una localidad, sino para retransmitir en directo los encierros previos a la corrida. Estos famosillos de turno incluso actúan en esas fiestas (y no de manera gratuita), a pesar de que un rato antes hayan muerto varios toros en el ruedo. Porque en Pamplona, durante una semana, mueren 42 toros. Porque en la Feria de Málaga son toreados otros tantos. Y porque en Las Ventas de Madrid, los pijazos de la ciudad acuden a ver cómo José Tomás pone banderillas, lancea y estoca al pobre animal. Y porque en cada jodida ciudad del Estado hay una plaza de toros.

Sin embargo, a nadie se le ocurre decir que en Pamplona, Málaga y Madrid tienen que abrir bibliotecas. A nadie se le ocurre decir que en Pamplona, Málaga y Madrid sueltan un libro por la calle y la gente corre asustada y temerosa. A nadie se le ocurre decir que para estudiar la Edad Media lo mejor es ir a estas ciudades. A nadie se le ocurre decir que hay que hacer boicot al chorizo de Pamplona, a los dulces malagueños o al cocido de Madrid. A nadie se le ocurre llamar paleta, cateta, garrula, iletrada o palurda a la gente de estas ciudades. Pero lo cierto es que en estas localidades mueren más toros que en Tordesillas. Y de la misma manera asquerosa, recalco.

Lo fácil es insultar a un pueblo y a la gente del campo desde la supuesta superioridad de la ciudad. Desde las oficinas, desde las universidades, sin tener las manos llenas de callos por el trabajo de la tierra y esa tez morena que solo los campesinos tienen. Esta es la definición de paleto: “[Persona] ordinaria e ignorante que vive en el campo o procede de un pueblo pequeño”. No se me ocurre ahora mismo un término que sea más clasista.

Así que eso, los paletos, los catetos, los garrulos, los ignorantes y los iletrados son ellos, no nosotros, pese a que en nuestras ciudades mueran decenas de toros cada año. El año que viene más y mejor. No sin antes haberos emborrachado en San Fermines, en la Feria de Málaga o en las fiestas de La Paloma.

Que le jodan al torneo del Toro de la Vega y a vuestro clasismo rancio.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s