Clasismo y televisión

Hace unos meses, mientras entraba en uno de los centros comerciales de mi barrio, no pude evitar escuchar a una pareja que hablaba en susurros sobre el asco que le daba este tipo de gente, y que vaya forma de salir vestido a la calle. Ella refunfuñaba y él, en silencio pero con la misma cara que su acompañante, asentía sin parar como muestra de aprobación. Atrás, a unos pocos metros, dos chicas jóvenes, una de ellas con un bebé en brazos, se dirigían al establecimiento hablando. Cada una calzaba un par de zapatillas de andar por casa, y un albornoz que sólo dejaba ver la parte inferior del pantalón de lo que parecía un pijama. La pareja entró rápidamente en el centro comercial y las dos jóvenes se pararon en la entrada mientras una apuraba un cigarro. Ahí se quedó la cosa.

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Imagen del trabajo fotográfico en Orcasur ‘Aquellos que esperan’, de Diego Sánchez y Borja Larrondo.

La pareja parecía del otro lado del puente, que en mi barrio viene a ser ese lugar que se encuentra al otro lado de la M30. Uno de esos lugares donde el césped de los parques se riega, donde las fuentes de agua potable funcionan, donde las calles relucen limpias y donde los setos se podan. Esos lugares en los que los coches de policía circulan por si hay algún aviso, y no para escudriñar de arriba a abajo a cada persona que pasa. Esos lugares donde los aparcamientos están delimitados con rayas verdes o azules, como para intentar evitar que aquella gente a la que no le sobra el dinero aparque ahí su vehículo.

En cambio, las dos chicas sí que parecían del barrio. Porque en el barrio no es raro ver a gente que sale con pijama y albornoz cuando comienza el frío de otoño o cuando llega el buen tiempo de la primavera. No es raro ver a la chavalería en chándal, con gorras y zapatillas horteras, con pendientes de oro, cortes de maquinilla en la ceja o peinados extravagantes, desde las greñas por la nuca hasta los pelos de punta petrificados por la gomina. Esta gente no destaca al andar por uno de esos barrios en los que las pintadas de las paredes tardan meses en limpiarse, en los que las papeleras y los cubos de basura rebosan tantos desperdicios que han goteado residuos hasta formar a sus pies un charco de mierda. No destaca en esos barrios en los que los coches caros sí lo hacen, en esos barrios en los que los baldosines de la acera están rotos, y en los que los operarios cambian la fecha del inicio de las obras en la valla para que duren un trimestre más. Esos barrios en los que los edificios están levantados sin ningún orden urbanístico lógico, y en los que los árboles ni se cuidan ni se riegan. Esos barrios en los que, hasta hace unos años, los pizzeros no pasaban por ciertas zonas por si les robaban la moto. En los que aún se ven las secuelas de la heroína en los pocos supervivientes a los que, de vez en cuando, se les ve comprando una litrona y dos cigarros en el chino.

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Moratalaz.

Esta gente no destaca en estos barrios. Pero tampoco en los platós o series de televisión. Cientos de Lores de esa famosa serie de Telecinco, preocupadas por el botellón y por gustarles a Richi. Cientos de Jonathan, de chavales quinquis que van mal en los estudios y que no tienen aspiraciones ni metas en la vida, porque nunca se las han dado. Cientos de Aídas, de madres coraje que se ganan los cuartos yendo a limpiar las casas de esos barrios del otro lado de la M30, esos en los que el césped de los parques se riega, donde las fuentes de agua potable funcionan, donde las calles relucen limpias, donde los setos se podan y donde los aparcamientos están delimitados con rayas verdes o azules para que Aída no pueda aparcar su viejo coche. Aída va a limpiar las casas de las zonas en los que los coches de policía no escudriñan a cada persona que pasa. Esos coches de policía que, cuando cae el sol, cruzan la M30 acompañados de un equipo de La Sexta para grabar Policías en acción, programa en el que se muestra lo malos que son los Jonathan, las Lores y los supervivientes de la heroína, que roban en tiendas, conducen de forma temeraria y llevan porros en la guantera del coche.

Esos programas que se nutren de la falta de oportunidades y de esa gente que nunca ha tenido nada y se ha dignado a sobrevivir. Un Callejeros, que hace espectáculo de la penuria de la clase trabajadora, la venta de droga en los barrios populares, de los descampados, de los coches tuneados y de las viviendas antiguas. Esos programas que vuelven a cruzar el puente de la M30, pero para mostrarnos las mansiones de los ricos en Quién vive ahí, para enseñarnos sus dúplex, sus enormes y preciosos jardines, sus piscinas particulares y sus cochazos en los garajes. Mientras tanto, Jonathan y Lore están en Gran Hermano, fallando respuestas a preguntas de cultura general para que los ricos de los barrios bien se rían y para que la gente de los barrios populares se avergüence de sí misma. Lo que no saben es que Jonathan y Lore estudiaron en aulas masificadas de colegios sin recursos. Que se dejaron greñas y vistieron con chándal porque era la ropa más barata. Que fueron a botellones porque las copas en el bar eran demasiado caras. Que jugaron al fútbol en parques descuidados, en campos en los que dos sudaderas arrugadas hacían de portería. Que sus padres no pudieron pagarles el título de ADE, ni comprarles un mini con el que ir a la universidad, porque el salario que entraba en casa no daba para más que para llegar a fin de mes. Que no encontraron un trabajo decente y bien remunerado, y que tuvieron que alquilar o dar una patada a la puerta de uno de esos pisitos de esos barrios sin orden urbanístico, con papeleras que rebosan basura y con pintadas que tardan meses en limpiarse. Que entraron en Gran Hermano porque, si lo hacían bien, tendrán la vida resuelta, y eso es algo que nunca llegarían a lograr en sus circunstancias normales.

¿Y qué ocurre? Que los espectáculos son muy graciosos. Que es llamativo ver persecuciones policiales y peleas, escuchar las vivencias de drogadictos y a mujeres mayores que dicen cocretas y almóndigas. Y que es divertido ver a chavales que no saben que Ramón y Cajal fue una, y no dos personas y que la capital de Asturias no es Almería. Pero cuando te das cuenta de que tú, tu barrio y tu gente sois la atracción del espectáculo, es cuando el espectáculo deja de ser divertido.

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42 thoughts on “Clasismo y televisión

  1. Marina dice:

    Debo admitir que estoy a favor, pero solo en parte. Yo soy de Valencia, y cuando la gente me pregunta de qué barrio soy y contesto “Mestalla”, todos piensan automáticamente en el estadio del Valencia C.F., en los lujosos hoteles en los que los jugadores se hospedan, en los edificios llenos de empresas, los bancos, las grandes avenidas llenas de verde…

    Pero la verdad es que ese barrio está lleno de edificios protegidos en los que viven cientas de personas que no pueden permitirse fumigar sus casas para desparasitarlas (y es un hecho, más de una persona me ha contado lo que es vivir en esos edificios, en los que la gente ya se ha acostumbrado a mirar dentro de sus zapatillas antes de ponérselas por si hubiera alguna cucaracha en su interior). Yo he ido a un instituto público y allí me he encontrado de todo, desde las personas más estereotipadas hasta las más variopintas, incluyendo a las más pobres y a las más ricas, por lo que puedo afirmar que uno no es más inteligente por tener más dinero o recursos: cada uno decide el interés que quiere poner en su propia educación.

    Mi familia no tiene demasiado dinero y mi matrícula de la universidad está siendo pagada por tres integrantes distintos de mi familia, ya que a mis padres no les llega, por lo que no hablo desde la ignorancia.

    Afortunadamente, la mayoría de nosotros tenemos los recursos para asistir a un colegio público, y el que no puede permitirse la universidad, se deja la piel para ganar una beca, y el que no, trabaja en cualquier bar, discoteca, tienda… Pero al final del día, es uno mismo el que decide quién quiere ser: el Jonathan/la Lore que hace el ridículo en la televisión, o el que se ríe de ellos al otro lado de la pantalla.

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  2. Fernando dice:

    Desde que nací crecí y estudie en un barrio obrero no sólo fuera de la M30, sino fuera del propio Madrid.
    Estudie en esos colegios masificados, vestía ropa barata porque mi padre un encofrador ganaba lo justo para sacar adelante a duras penas a una familia con 3 hijos…
    Pero el esfuerzo y el sacrifico es personal nadie me regalo nada, era más fácil culpar a la sociedad de todos los males, yo no lo hice me sacrifique, estudie y me puse a trabajar, esfuerzo y dedicación son las claves.
    No me siento culpable de tu planteamiento yo mismo podía ser esa pareja.
    Que estudien y trabajen en los parques no se consigue nada se consigue en las bibliotecas

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  3. Veggie Box dice:

    Opino igual, que las ganas por estudiar o aprender, o siquiera coger un libro es cosa de cada uno, no de la sociedad. Por desgracia oigo a muchas Lores y Jonathans decir que no cogen un libro porque no les gusta, y lo dicen con la cabeza bien alta, y teniendo que perdonarles sus imperdonables errores de ortografía, que, que yo sepa, se estudia en educación primaria u obligatoria. Pero estamos en el país de los borregos y la Lore y el Jonathan se harán famosos en sus grandes hermanos o yendo de tronistas o haciendo bolos, y la gente que se esfuerza de verdad se irá de este país. Y bien que hacen

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    • gramsci dice:

      Es que eso es lo que critica el autor. Que los medios consiguen que la clase trabajadora vea mas factible ser tronista que estudiar.
      Y por supuesto que hay excepciones, pero creo que es bastante acertado en general

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  4. No creo ni mucho menos que Gran Hermano muestre a esta gente, vi por primera vez los primeros programas de este gran hermano y no vi más que a gente pijina, de buena familia, con mas ropa y cosas que las que yo aspiro a tener y que admite sin problema que sus papis les pasan 1400 euros al mes para tener un pasito cuco al lado de la uni privada mientras otros buscamos trabajo hasta debajo de las piedras para pagar el alquiler…. Estoy de acuerdo contigo en muchas cosas pero se de sobra lo que es la vida humilde y también que Ramón y Cajal es una persona. No me valen esos ejemplos, no todo se reduce a tu barrio ni a tu nivel socioeconómico….

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  5. Zauberflote dice:

    Tus palabras son bonitas, eso es innegable. Pero pecan un poco. 🙂 Es un buen argumento, está claro, y tristemente con mucha razón en su trasfondo y en su superficie, pero sirve poco para avanzar. Sirve más para amparar a la desidia, al claudicar con la lucha diaria por mejorar y a los vencidos por la jugarreta clara de un sistema que primero los oprime hasta axfisiarles y luego los utilizan para que se mofen de ellos en sus ratos libres los siguientes engañados en la pirámide de la sociedad, también engañados y oprimidos, que para otra cosa. Los de enfrente de la M-30, que se mofan de los vencidos con menos recursos pecan de cobardia por sentirse así menos en la mierda que tienen en sus vidas. Otra mierda, eso es evidente. Incluso una mierda menos mierda, pero mierda igualmente, como haber dedicado tu vida a tener dos carreras y un máster y cobrar el salario minimo interprofesional en el McDonald(…)Y luego esta la mierda general para ambos lados del río, claro, no poder optar ni a un 2% de las suculentas ofertas de última generación con los que el sistema les bombardea a diario, generando frustracion, insatisfacción y angustia, soportar eternas listas de espera antes de una operación importante (y no poder costear médicos privados), vivir ahogados por multitud de plazos fijos con intereses que les vendieron como la panacea (hipotecas, televisores, coches, telefonos, hasta mantas…) y ahora les impiden ser libres…En fin. Lo que quiero decir es que el sistema está perfectamente montado y solidificado y eso es lo realmente grave y peligroso. Habría que resquebrajarlo a él y no entre nosotros. No caigas en lecturas superficiales o demasiado puntuales sociologicamente hablando porque el problema esta mucho más arriba y revienta las vidas a los dos lados de la M-30 (de España, Europa y el mundo). Que no consigan lo que quieren, que el esfuerzo energético de nuestras luchas nos lo repartamos entre nosotros y no contra ellos. Gran hermano y la tele hacen culpables a los dos lados. Este maldito sistema es el que separa a la gente por rios y les etiqueta y clasifica cruelmente. La lucha de clases en importantisima, pero no hay que confundir la trinchera. El de las Vistillas y el de la Puerta Toledo son los mismos. El que roba y prostituye a nuestro Estado y a nosotros no. Sé que tienes razón en muchas de las cosas que escribes, es altamente coherente y lógico (a la vez que triste) eso es innegable. Y es absolutamente repulsivo que empresas privadas (véase Mediaset) se lucren con la desgracia ajena a sus anchas y encima maleduquen a ambos lados del río, matando dos pájaros de un tiro. Pero créeme, hay algo muy valioso y está a nuestro alcance, al de todos, con o sin ríos y carreteras de circunvalación de por medio, que es formarnos y educarnos concienzudamente con nosotros mismos y con nuestro entorno. Y no me refiero exclusivamente a carreras imposibles y postgrados impagables. Simplemente, que no pasen los días ante nuestros ojos sin crearnos conciencia. No desistir, no claudicar y vivir muertos, manipulables, impasibles y encima llenos de odio y rencor, refugiándonos en nuestra propia ignorancia y en el dulce, dulce y calentito rincon de la autocompasión (también a ambos lados): “mira mi vida, que puta es, más que la tuya”, “mira a ese/a pringao/a, es más desgraciado/a que yo, jajaja”, etc…Ser escépticos curiosos, vitales, solidarios…y ser también intransigentes con los que lo hacen mal voluntariamente, claro que si.. Una conciencia sana, sin roturas, donde la solidaridad y el respeto entre todos sean inquebrantables, y los recursos para tener curiosidad y ganas de partirnos el culo por mejorar y avanzar sean fuertes para ayudarnos a luchar diariamente por la dignidad. Por ser LIBRES y FELICES dentro de nosotros mismos. Si eso pasara ni habria sorna contra unos ni autocompasión y regozo en la miseria de los otros. No habría insatisfacción a un lado y falsas esperanzas en el otro (quien pueda pensar que Gran Hermano puede cambiarle la vida está muy pero que muy engañado/a, triste). Cuando eso pase los dos lados del rio serán solo dos lados por el río mismo y no por otros menesteres, y les dirán a los de arriba BASTA YA. Ojalá nos esforcemos mucho todos y eso pase, más pronto que tarde. Salud y saludos, escribes muy bien!

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  6. fran dice:

    En el año 2015 en España, en el 99% de los casos, ser joven, y ser pobre o tener pocos recursos no te compromete a ser un puto ignorante que no se interesa por nada más que por si le queda bien la gorra con el chandal y dedicarse a meterse mierda de droga en el cuerpo. Habla el hijo de dos pobres currantes, sin coche, sin iphone de 600 euros, pero luchando por sacarse su título universitario.
    Los Jonathans y las Lores, son cómo son porque ELLOS han elegido ser los monos del circo, nadie les ha obligado. Cada uno pude elegir el camino que quiere seguir.

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  7. madeinkny dice:

    Lo veo un poco tópico discurso manido y excusa (no es mi culpa, es el sistema). Yo crecí en un barrio obrero y de adolescente mientras algunos de mis compañeros de mi escuela (pública) iban al parque a hablar y hacer botellón y los sábados al centro comercial algunos nos movíamos por los centros sociales okupados con conciertos, charlas, cervezas y cineforums. Jamás pasó por allí nadie en un mini, pero todos sabíamos la diferencia entre Asturias y Almería…

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  8. Brillante análisis; yo vivía precisamente en el barrio de Lore y Jonathan, un poco más arriba del ruedo, y acabé hasta los cojones de ver a Lore, a su prima Nayara y a su colega Kevin tocándose las bolas todos los días, tirando su mierda al suelo, inflados a porros y pidiendo otro piso como el que le regalaron a su madre. También he dado clase a Lore y a Johni en pueblos de Toledo y acabé hasta el gorro de darles oportunidades. Uno de estos figuras vendió los libros que el centro le regaló al mes exacto de empezar las clases. Las pirulas que me montaban son difíciles de creer. Semana sí y semana también. Entiendo lo que quieres decir, pero a otro perro con ese hueso. En mi barrio el que quiso se lo curro y salió de allí.

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  9. Luis dice:

    Creo que somos muchos los que nos hemos criado en barrios obreros y en pueblos (en mi caso en ambos sitios), estudié en el cole del barrio, el insti, y fui a la Universidad pública con el esfuerzo de mis padres. Tanto yo como mis amigos del barrio o compañeros de facultad compartíamos en su mayor parte este origen popular, pero teníamos los conocimientos básicos, para conocer geografía, historia, o ciencias, quizás no te gustaba la historia, pero si que te gustaba la lectura, o el cine, o la música o tenías inquietudes culturales en general, no entiendo que se justifique una ignorancia tan bestial como el famoso video de gran hermano porque son de origen humilde, no creo que tenga nada que ver, afortunadamente estoy convencido de que son minoría. Tengo claro que estos programas buscan a los concursantes así, ignorantes, habla muy mal de quien hace los castings pero está claro que es lo que da audiencia desgraciamente. De esos concursantes llevo mal que tengan tan pobre cultura, pero llevo peor aun que algunos de ellos parecen enorgullecerse de ello.

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  10. Temazcal dice:

    Soy de barrio chungo-pelao y en los colegios e institutos de mi barrio se da una regla bastante infalible: el chonismo ilustrado es el rey hasta los 16 o 18 años y es el pringao de los 18 hasta la muerte (aunque eso no quiere decir que no sean felices, ni mucho menos).
    Si de adolescentes se dedican a irse de farra, drogarse los findes, saltarse clases, sabotear el instituto, ir fumao todo el día, hacerse el chulo con los profesores y pegarse con grupos que consideran inferiores como los empollones o los inmigrantes (en mi clase pegaban hasta a los discapacitados), entonces, a los 18 años lo pagan. Luego les cuesta encontrar trabajo porque además de no tener la ESO muchos llevan encima alguna adicción o problemas de conducta difícilmente compatibles con un trabajo de cara al público o con jefe encima.
    Y es que el chonismo que se pasa el día fumando y bebiendo en la calle sea mayoritario. También están los que se quedan estudiando en casa o se ponen a trabajar con 16 años y no se les ve el pelo. La presencia permanente en las calles de los chonis da una falsa sensación de mayoría social, pero nada más lejos de la realidad. En el centro comercial del artículo seguro que los que atendían en las tiendas también son de barrio chungo, pero éstos se espabilan y no pierden el puesto de trabajo porque nunca se presentarán a trabajar “empalmando” con la farra de la noche anterior.
    No me parece que el problema sea despreciar a alguien por lo bajini o su representación en la televisión, cuando lo realmente cruel es que se esté perpetuando una subcultura desenfadada y orgullosa de sí misma con paros estratosféricos y alto índice de consumo de drogas. Y la culpa no es de “los pocos recursos de la educación pública” tal y como dice el artículo, el problema es la perpetuación del ciclos familiares cortos (madres a los 18-20 años) unido a la pasión discotequera y cubatera, consumo de drogas (el alcohol ni lo cuento), desestructuraciones familiares, pequeños delitos y despreocupación/pasotismo a raudales. Eso no se soluciona con un discurso políticamente correcto, se soluciona ayudando con recursos materiales y supervisión profesional a esas familias cuando los niños aún son pequeños. Este artículo me recuerda al discurso de los americanos con los negros: intenta ocultar problemas reales de la gente con ideas políticamente correctas de respeto a la diferencia, como si el chonismo fuera reserva india a preservar.

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  11. Antonio dice:

    No me sirve, no te compro tu argumento. He vivido toda la vida en un barrio obrero de Elche, hasta que me casé … he convivido con todo eso que describes durante toda mi infancia, mi adolescencia y mi juventud, pero eso no me hizo renunciar a aprender todo lo que pude, a intentar expresarme correctamente, a leer, a mejorar en todos los aspectos, a querer escapar de la mediocridad, de la vulgaridad, de la incultura … no culpemos de todo a la sociedad, cada individuo también tiene su parte importante de responsabilidad en lo que haga con su vida.

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  12. DaLaus dice:

    Entonces yo que visto de chandal o la ropa heredada de mi hermano, que solo bebo de botellón o incluso cogiendo lo que encuentro por el suelo ni me importa acabarme las patatas que otro se deja en un Mac, que he llevado piercing, greñas y rubio decolorado, que en mi clase eramos 40 y pico y en mi casa han llovido ostias hasta que por fuerza se hizo jirones, explícame por qué no sería mi culpa si en vez de optar por estudiar hubiera optado por encocarme con la Yoli y perpetrar algún que otro atraco para que mis chandals pudieran ser de marca. Cada uno elige su camino, a más difícil más aprende y a algunos nos ha tocado estar con 1000 ojos. Ni veo esos programas, ni me identifico con tantos amigos que he tenido que dejar atrás por que el mal camino los consumió, y digo mal para mí, que cada uno es libre y lleva una fiera diferente, alimentarla o no ya es cosa de cada uno mismo.

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  13. antonino pio dice:

    Lo siento chaval pero no, ni de coña. Yo también soy de Moratalaz y tuve la suerte de que de pequeño mi familia tenía recursos para vivir en la parte nueva del barrio que algunos llaman pijilla, por Fuente Carrantona ( con urbanizaciones con piscina y padel ) pero aún así fui a colegio e instituto públicos del barrio. Evidentemente conocí a muchísima gente que no vivía como yo, pero se podía distinguir claramente al que no tenía recursos pero su familia y él se esforzaban en trabajar de forma honesta, en estudiar y conseguir formarse como persona, del que sólo era un parásito social desde el principio y se dedicaba a robar a otros chavales del barrio o a pasar droga desde los 15-16 (no sólo marihuana, eh?). Estar en contacto con los primeros me ha hecho defender siempre la educación pública, la sanidad, el justo reparto de los recursos públicos, el derecho a okupar una sede de Bankia abandonada y a luchar contra los desahucios… Sin embargo, cada vez que me cruzaba ( y me cruzo aún ) con uno de los segundos me dan más asco que la anterior. Por su culpa, me toca a veces bajar la cabeza cuando digo orgulloso en la universidad que soy de Moratalaz y un compañero de otras partes de Madrid dice “hostia, qué chungo”. No defiendas lo indefendible. La gentuza lo es porque quiere, no hay más.

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  14. Patricia dice:

    Leo vuestros comentarios y sigo pensando que el artículo da en el clavo. Y quiero hacer una reflexión, con cariño y respeto, sobre algunos comentarios que leo que están en desacuerdo. Yo misma también procedo de uno de esos barrios obreros, problemáticos, de familia humilde y sin ninguna cultura. Conseguí estudiar una carrera universitaria y vivo de ella con mucho, mucho esfuerzo. El hecho de que yo o vosotros lo consiguiéramos no invalida el análisis, al revés: caéis en lo mismo que caen los medios criticados en el artículo. Echais la culpa a los que no lo consiguieron. Por que a veces no basta solo con la voluntad. El ambiente, la orientación, la familia, un profesor que aconseje, el dinero, las oportunidades…también son importantes. Pensad que hablamos de gente joven, con pocos estímulos sociales, familiares o intelectuales, que quizás siguen ese camino por que no son conscientes de que exista otro. No todo el mundo tiene claro qué hacer con 14, 15, o 20 años, no todo el mundo tiene formada su personalidad. La influencia del entorno, de los amigos, de la familia, es muy fuerte a esas edades como bien sabeis y si no es favorable, es difícil salir. Estos chicos y chicas quizás se arrepientan de no haberlo intentado cuando cumplan 30 o 40 -yo tengo casi 50 y lo he visto muchas veces- pero puede que ahora no sean capaces de encontrar otra salida que la conocida, que lo que ven, que lo que suponen que deben hacer. Y aunque lo intenten: muchos se quedarán -o nos quedaremos- por el camino, es una complicada carrera de obstáculos y nadie se lo va a poner fácil, al revés: se trata de seguir manteniendo las diferencias sociales. Criminalizar a los que parten con absoluta desventaja es una táctica que solo sirve para enfrentar pobres con pobres, trabajadores con trabajadores. Y parece que funciona. Es el habitual planteamiento clasista que sostiene, falsamente, que los ricos lo son por que “son más listos, se lo merecen y trabajan más y mejor”, sin tener en cuenta que parten de una posición de gran ventaja en todos los aspectos y con enormes privilegios. Es un planteamiento que les beneficia y por eso lo repiten una y otra vez. Si además cuentan con la complicidad de ciertos medios- suyos, por cierto- que se encargan de culpar a estos jóvenes, ridiculizarles, o hacerles blanco de sus bromas, mejor que mejor, el clasismo y la desigualdad seguirán avanzando. No caigamos en la trampa. Pensadlo bien. Saludos.

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    • philogelos dice:

      Me ha encantado tu comentario Patricia. Además añadiría otra pregunta ¿por qué es necesariamente mejor tener una carrera universitaria y profesional que otras infinitas opciones vitales? El día que pueda dejar mi trabajo asalariado (y no porque tenga suficiente dinero sino porque no lo necesite) lo haré y en cuanto a la formación que recibí en la facultad la mayoría de las veces la consideron un lastre porque me hace pensar de una manera muy determinada.

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  15. En fin….. hace unos minutos te decía que no me va esto de las nuevas tecnologías, que no me defiendo con el internet y me hago la picha un lío con los blog. Voy a intentar escribir lo que puse hace un momento y que de alguna manera no se publicó o lo perdí en el trayecto. Decía que me ha gustado y mucho tu escrito. Y decía que no conocía ni a la Lore ni al Johnatan porque nunca he visto esa basura de programa, y no lo veo porque simplemente de telelerele no veo nada. Y digo Tele o Telemierda, vaya. Yo soy de barrio, barrio quinqui, barrio obrero, barrio bajo, sangre de barrio. Tengo 50 tacos y viví los 80TA a toda pastilla, o cabalgué a lomos de esa década totalmente desbocado. Cai en la heroína, hundido hasta el cuello. Superviviente soy, por lo tanto. Mi hermana comió del mismo plato que yo y nunca caminó por esos páramos, no sucumbió a su engaño. Quiero decir con esto que cada cual es libre de hilvanar su vida, que es juez y verdugo de sus actos. Pero es absurdo negar que las circunstancias tiran, que importa y mucho la semilla y que marca a fuego el entorno. Podemos ponernos pistonudos y decir que la flor del Loto crece en el fango. De acuerdo. Pero por mucho poema que hagamos las circunstancias seguirán tirando. Que te críes en uno de esos poblados o mercados de la droga como hay tantos, no te obliga a caer en ella. Que nazcas en pleno Valdemín Gómez o en las Barranquillas no te hace consumidor de cocaína o heroína, pero nadie puede negar que serás mucho más propenso a esto que si naces en el Moscú de los años treinta. Y claro que el que nazcas en el Moscú de los treinta o los cuarenta no te obliga a tener las memorias de Stalin como libro de cabecera. Del mismo modo puedes nacer en la franja de Gaza y Cisjordania, puedes nacer moro cristiano o judío. Y no tienes por qué encintarte un chaleco de dinamita para volar un kiosko como soldado palestino, ni vivir fusil en mano como colono sionista. Pero sigo diciendo que las circunstancias tiran. Siempre te vendrá mejor nacer en Texas como hijo de un magnate del crudo con una cadena de petroleras, que nacer en Texas siendo un negro del gueto que trabaja de cajero. El escrito es una generalización. Y me parece que aparte de bueno es súper aceptable, como me parecen aceptables las críticas o al menos algunas. Las chonis tipo Lore y los mascachapas tipo Johnatan son un caso, pero también un hecho, pues no hace falta ir a ese tipo de gente para encontrar garrulos que inflan el pecho por su ignorancia. “¡Yo no he leido un libro en mi vida!, ni pienso hacerlo.” Eso es marca-españa, y como digo no hace falta coger un poligonero pues en todos los estratos los tienes a cientos. Lo que sí que dice el escrito es que las circunstancias marcan y mucho, y eso es un hecho. Yo no estudie porque fui un bala perdida. Pero mi hermana valía y no pudo. Terminó el COU que era de aquella con excelentes notas, pero no se presentó a revalidas porque la universidad no le interesaba, pero es un interesaba entre comillas éste. Simplemente no podía. Tenía que elegir entre seguir restudiando, que dentro de los medios y apretando se podía, o independizarse y seguir su vida. Para las dos cosas no había. Yo nací en el 65, mi hermana en el 56, casi sesenta tacos… Y aunque ya trabajando sacó un título de ayudante de enfermera o algo parecido, la verdad es que salvo contadísimas ocasiones en que la llamaron del hospital para cubrir una baja durante quince días, siguió trabajando de dependienta en un prenatal durante toda su vida. Hoy en día las cosas están mucho peor, y peor que las quieren poner. La ley de Murphy es su divisa. Aquí estudia el hijo del señorito aunque sea un borrego, y el hijo del obrero se jode aunque valga para ello. Excepciones hay, sin duda. Excepciones que pueden exponer de ejemplo pero que no dejarán de ser excepciones por eso. Y son excepciones porque confirman la regla. Y la regla simplemente es esa: Que unos pocos nacen con estrella o con un pan debajo del brazo, mientras que la inmensa mayoría llegamos desnudos al mundo tapándonos el culo con las manos. Las chonis solo son monigotes del gran hermano, mamarrachos como las carmeles o esos gemelos calvos. Igual que toda la tribu de zoquetes que se idiotiza frente al televisor con estos espantajos. Que el Marca sea el periódico más vendido y el gran hermano el programa más visto, no solo viene a confirmar que la estupidez es lo único que repartieron bien en esta vida, sino que el Gran Hermano de verdad, El Gran Hermano de Orwell, está totalmente integrado. La cruda realidad sigue ahí. ¡Y cada vez más cruda!, cuidado.

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  16. Jari dice:

    No estoy nada de acuerdo!!! Hay mucha gente pobre que se ha esforzado por estudiar y muchos ricos que no, no vale decir que son incultos porque les costaba llegar a fin de mes. Es simplificar y quitarles el mérito de lo que han logrado.
    Ir a un colegio público no es un estigma, ni implica peor educación, ni el hecho de que tus padres no tengan carrera universitaria implica que no sepas lo que es un gentilicio…

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  17. Lola dice:

    A los que decís que todo eso es una cuestión individual el que los chonis no se pongan a coger un libro y no tanto de la sociedad, craso error. La sociedad es el asecto principal de la contradicción, no me extiendo aquí, pero lo individual pesa menos que lo social.

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  18. Pedro dice:

    No es cierto que todo sea “culpa de la sociedad / entorno” pero muchísimo menos lo es afirmar que “cada uno es libre para escoger su camino”.

    A todos los que decís venir de barrios populares y “haberos hecho a vosotros mismos” (en plan sueño americano) debería daros vergüenza haber integrado tan fácilmente una mentalidad tan competitiva, individualista y, en definitiva, capitalista. Tenéis la misma línea de pensamiento que justifica desde el “vivieron por encima de sus posibilidades” al “la violaron porque llevaba minifalda”.

    Mientras los valores y las condiciones imperantes sean los que son, seguirá existiendo y reproduciéndose la miseria, material, intelectual y moral. Y sí es cierto que, a pesar de todas las dificultades y trabas, siempre hay una parte de responsabilidad individual… Pero eso no significa que no sea INJUSTO que unas personas nazcan en contextos tan abrumadoramente desiguales.

    En lugar de aspirar a “escapar de la mediocridad” (como dice por ahí alguno que ahora debe creerse el rey del mambo, cuando socio-económicamente no deja de ser “chusma”, mal que le pese), ¿Cuándo aspiraremos a una sociedad donde el entorno garantice la posibilidad de desarrollar el máximo potencial de todas las personas, sin importar su origen?

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  19. gema dice:

    Parece mentira que nosotros mismos nos sigamos viendo así y busquemos excusas para justificar lores y jonathans. Soy de Moratalaz y ninguno de mis muchos amigos del barrio somos así. Somos gente hecha a si misma y en muchos casos mucho mas cultos que los jóvenes de esos barrios donde el césped se riega…como dices. En cualquier caso, al menos en Moratalaz, las cosas han funcionado hasta q este ultimo gobierno ha decidido recortar.
    Este tipo de artículos hacen mucho daño a barrios ya normales como Moratalaz.

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  20. David dice:

    Perdona pero yo nací en un pueblo, alejado de toda clase de “civilización”, donde no había ni papeleras, ni parquines, ni setos…; en el seno de una familia de esas q tu llamas de la clase trabajadora (como si el director de mi banco no lo fuera); donde a los 14 años ya madrugaba para ir a trabajar con mi padre en mis ratos libres; donde mi madre nos hacía la ropa en casa; donde viajar a Disney era mirar las promociones que llegaban con el colacao y soñar con que te tocaba; donde estudiar fuera era eso: tener que viajar, pagarte una residencia o un piso; donde cada peseta se estiraba hasta el infinito… Y no, ni el sueño de mis hermanos ni el mío fue nunca ganarnos la vida en Tele5. No saber cuál es la capital de Asturias es de cazurros, sean ricos o pobres. Y ponerse el albornoz para ir a comprar es de holgazanas, en mi pueblo y en Madrid. Más trabajar, más estudiar y menos contemplaciones con el que no pega ni chapa.

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  21. Dormen dice:

    No coincido con nada de lo que dices. He crecido en un barrio lleno de canis y de chonis, rodeado de pobreza y mierda y yo no he salido como ellos. Tengo cultura y estudios. Y, vamos, mi novia ha vivido en sitios peores y tampoco ha salido así. Porque quien es así es porque quiere, no porque se vea obligado a ello. Prefieren vaguear a estudiar. Prefieren la fiesta que trabajar. Prefieren botellón porque se reúnen en los parkings o descampados entre ellos y se lo pasan mejor que una disco (lo digo porque yo lo hacía), y no solo por las copas. Pero, vamos, que yo haya salido de fiesta no quiere decir que no sepa en qué parte de Europa vivo y quién escribió el Quijote. Es decir, el sistema es una mierda, sí; pero si el sistema funciona así es porque la gente lo permite y se acomoda viviendo de esta manera.

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  22. welelo dice:

    Una reflexión interesante a debatir, y así lo demuestran los múltiples y extensos comentarios, los cuáles no he terminado de leer.

    Sólo diré una cosa, sin ánimo de juzgar a nadie. ¿No sois tú, y muchos de los que han comentado aquí, un claro ejemplo de que SÍ hay opción de elegir un camimo, aun habiendo nacido y crecido en esos barrios de los que hablas?

    Un saludo y gracias por la reflexión.

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  23. Paul dice:

    Lo que parece no entender la mayoría de comentaristas es que a los que viven en esos entornos no se les da la oportunidad de fallar, de no culturizarse, de no entregarse a los estudios al 100% desde el principio, cuando uno en un ambiente rico, en una familia rica, puede dedicarse a ver Telecinco todo el día y no dar pie con bola en la escuela, que no va a fracasar en la vida, y si lo hace será una excepción.

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  24. Veo que muchos ya han dicho algo similar…la entrada está muy bien escrita pero no hace más que tirar piedras contra el propio tejado de los barrios humildes. Soy de Carabanchel, de Cañorroto concretamente, crecí con el mercado de la droga delante de mi casa y aun así se que no hay que robar y sé que Ortega Y Gasset no son dos personas. Aún es más, tengo mi carrera, mi máster, mi trabajo y como yo, el 80% de la gente que creció a mi lado. El determinismo era buena excusa en el XIX pero en el siglo XXI hay 1000 formas de escaparse a él. Hay que dejar de presentarnos como los pobres y exigir que a todos los barrios se nos den los mismos servicios, que eso sí es determinante; de lo demás, la ignorancia personal, se ocupa cada uno.

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  25. susana dice:

    He dado clase en muchos de esos barrios. ¿Sabes cuanto se reían esos niños de “sin oportunidades” porque la profe no llevaba un movil de última generación? ¿Sabes cuanto costaban esos chandals que según tu llevan por no poder comprar otra cosa? Infórmate bien antes de escribir.
    Los padres se sacrificarán, pero muchos de ellos son sin duda unos caprichosos consentidos que exigen tener lo que como tu dices ¿no pueden?
    No es porque no pueden llevar otra cosa, es porque realmente les gusta y presumen de ello.
    Y ojo, que no quita que los hay, y muchos que realmente pasan penurias. Pero tu artículo está tan lleno de prejuicios como los de la pareja que hablaba de esas dos chicas de esa desagradable forma.

    Mézclate con los chavales y después escribe el artículo de nuevo.

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  26. “Lores” que quieren gustarle al Richi, “madres coraje”… Madre mía, como si no hubiera cientos de tipos de mujeres más en los barrios que hay en torno a la carretera de Andalucía. Visibilicemos sólo a “la puta” y a “la madre”, claro que sí, conforme a como lo hacen los curas del Opus.
    Sólo una cosita: Hacer análisis sobre canis y chonis y hacerlo desde un punto de vista machista y heterocentrado TAMBIÉN es clasismo porque sólo le dais visibilización a la parte del barrio que os interesa. Barrios como los del sur de Madrid que siempre han estado llenos de maricas, de trans, de marimachas, y de chicas de todo tipo.

    Besis,

    Une hije de uno de Villaverde Alto 😉

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  27. jose dice:

    Muy buena reflexión. Un poco superflua (no ahonda en la cuestión de por qué ocurre ésto) pero muy evidenciadora, sobre todo, por las opiniones bajo el texto. La mayoría de gente que escribe se autodenominan “de estos barrios”, “obrero”, “clase baja”… y lo hacen para, seguidamente, lanzarse contra los “canis”, “chusmas”, “esos” porque según esas mismas opiniones “ellos podrían haber salido de ahí y haberse esforzado, pero no lo han elegido”. Eso sí, sin caer en la cuenta de que: 1. Elegir es muy complicado, y TODXS debemos tener el derecho a equivocarnos. 2. Lo que hacen al lanzar esa opinión es demostrar un clasismo aún mayor, pues persiguen perpetuar la idea de que el trabajo y el esfuerzo pueden hacerte ascender en la pirámide socio-económica (gran falacia del sistema capitalista). 3. No se dan cuenta de que ellxs, como “excepciones” que se autodenominan, son “excepciones” por algo en particular. 4. Por último, pero no menos importante, las pintas no hacen el fondo.

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  28. welelo dice:

    Leyendo muchas más opiniones me veo en la obligación de cambiar mi prisma.

    Tal y como muestran los comentarios, poco hay de blanco o negro, pero sí veo más clara la trampa. “Se salvan” uno entre muchos cientos o miles, y hay una máquina funcionando para que eso se mantenga así.

    Me duele pensar que formo parte de dicha máquina, intento aportar mi grano.

    De nuevo, gracias.

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  29. Gabi dice:

    Sí, muy bien, pero mira, la culpa de ese analfabetismo galopante de la Lore y el Jhonatan no la tienen tanto “las aulas masificadas y sin recursos” como la falta de interés de la Lore y el Jhonatan por saber cuál es la capital de Asturias, que bibliotecas públicas las hay a cientos e internet está al alcance de cualquiera. A estas alturas no valen las mismas excusas de siempre: el que quiere dejar de ser un gañán lo hace.

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  30. Pingback: Clasismo y televisión | cultura y libertad

  31. Dani dice:

    Deliciosamente escrito. Mis orígenes también son humildes y, como muchos que comentan, yo también soy excepción. Pero a mí nadie me vende la moto de “las personas que se hacen a sí mismas” o “cada cual elige su camino”, ni me creo por encima de los que, para mejor o para peor, se quedaron allá. Un abrazo.

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  32. Estas dos frase va a dedicada a los arrogantes opinadores de barrios populares que siguen mirando por encima del hombro a los Jonathan y a las Lores:

    “Los que trabajaron duro y les fue bien tienden a creer que a los que no les va bien no trabajaron duro. Cuidado con la arrogancia. ”

    “DECIR QUE LA SUERTE DEPENDE DE UNO MISMO es llamar vagos a los que no la tuvieron. No minusvalores obstáculos ajenos”

    http://yoriento.com/2015/07/si-quieres-puedes.html/

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  33. Pingback: Mediaciones culturales en las artes (3600) » El espectáculo de la ‘distinción’

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